Palacio de Coudenberg

Debajo de la Place Royal se encuentran los vestigios del destruido y sepultado Palacio de Coudenberg, el antiguo Palacio de Bruselas.

Para visitar las ruinas del Palacio de Coudenberg hay que acceder a través del Museo Belvue.

Un poco de historia

El antiguo Palacio de Bruselas fue construido entre los siglos XI y XII sobre la colina de Coudenberg. Con el paso de los años, fue creciendo y reformándose para acoger a diferentes familias: los duques del Brabante, los duques de Borgoña, Carlos V y los archiduques Albert e Isabel.

Enseguida se convirtió en un símbolo del poder real que deslumbraba a los invitados con sus preciosos jardines y colecciones artísticas hasta que, en 1731, un incendio arrasó la zona destruyendo el palacio.

Cuarenta años después del gran incendio, las ruinas del palacio fueron derruidas y sepultadas para la construcción del nuevo Palacio Real de Bruselas.

Unas ruinas cargadas de recuerdos

Si los restos del Palacio Coudenberg hablaran, podrían contar muchas historias de la realeza y sobre la época en la que les tocó vivir. Durante la visita a las entrañas del palacio, se recorren diferentes estancias en las que poco queda en pie, pero son los recuerdos y la historia que va ligada a ese lugar lo que realmente importa de la visita.

No es muy espectacular

Lo cierto es que, desde el punto de vista visual, la visita no es de las más interesantes. Se espera más de un lugar como este.

Horario

De martes a viernes: de 9:30 a 17:00 horas.
Sábado y domingo: de 10:00 a 18:00 horas.
Cerrado: lunes, 1 de enero y 25 de diciembre.
24 y 31 de diciembre: de 10:00 a 14:00 horas.

Precio

Adultos: 6€. (Coudenberg + Belvue 8€).
Tercera edad y grupos de más de 15 personas: 5€. (Coudenberg + Belvue 6€).
De 18 a 25 años y desempleados: 4€. (Coudenberg + Belvue 5€).
Brussels Card y menores de 18 años: entrada gratuita.

Transporte

Metro: Parc, líneas 1 y 5.
Tranvía: Palais, líneas 92 y 94.
Autobús: Royale (líneas 38 y 71) o Ducale (líneas 21, 27, 71 y 95).